La ciudad de León en el Camino de Santiago

No es un viaje más, eso es lo que dicen todos los que lo han realizado, los cuales hablan siempre de una gran experiencia, probablemente, la mejor o más gratificante de su vida. Los motivos para realizarlo son muy distintos, por cuestiones espirituales o religiosas, hasta aquellos que se embarcan en esta aventura por deporte. Sea como sea, este camino siempre aporta algo a quien lo recorre, porque como dice el dicho: “Hay lugares donde uno se queda, y lugares que quedan en uno”. Y, sinceramente, esta frase es un claro ejemplo de todo lo que se vive y se ve durante este viaje. Quizás sea por sus más de 1.000 años de historia o por sus múltiples viajeros y peregrinos venidos de cualquier parte del mundo, pero cada piedra, cada paisaje, cada rincón, esconde algo muy especial, algo difícil de definir y que solo perciben aquellos que lo recorren. Quizás la palabra más apropiada sea magia.

La importancia de esta ciudad en el Camino

Desde la Edad Media, León ha acogido a millones de peregrinos en su camino hasta el sepulcro del Apóstol y es que, esta ciudad siempre ha estado íntimamente ligada con este camino, sobre todo con el francés, siendo la provincia con más kilómetros de recorrido. Ambos se han retroalimentado con el paso de los años y esta ciudad ha visto como gracias al fluir de constantes visitantes se ha ido transformando poco a poco. Todo ello, desde el año 29 D.C., en el cual fue fundada como campamento militar romano y, posteriormente, ampliada tras el asentamiento de población civil, con el que se desarrolló una pequeña ciudad romana fuertemente fortificada por su imponente muralla, de la cual aún se conservan bastantes restos hoy en día.

El camino francés o camino franco es una de las rutas más conocidas y practicadas por los peregrinos para llegar a abrazar el torso del santo en Compostela. Esta ruta cuenta con más de 940 kilómetros divididos en 31 etapas en su versión más larga y León, como mencionábamos, es la provincia con más kilómetros en su recorrido, en torno a unos 200, con grandes joyas arquitectónicas y magníficos paisajes para disfrutar que bien merece una buena parada en el camino.

Esta ruta trajo prosperidad, desarrollo y riqueza a estas poblaciones, ya que se construían infraestructuras como puentes u hospitales y se ampliaban los mercados para satisfacer las necesidades de los miles de visitantes que cruzaban el camino. Y, como no, León, al formar parte de él, cobró gran importancia tanto en la antigua como en la historia reciente, puesto que esta ciudad aparece en el Codex Calixtinus, el Libro de Viaje del Peregrino Medieval.

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Lugares emblemáticos que visitar en León

• Catedral de Santa María de Regla

La Pulchra Leonina, la majestuosa Catedral de León, es, sin duda, uno de los rincones mágicos y de obligada visita. Construida entre los años 1205 y 1301 gracias al apoyo del rey Alfonso X de Castilla, se constituyó sobre las antiguas termas romanas de la ciudad y su historia se ve reflejada en sus impresionantes y majestuosas vidrieras.

Un monumento digno de admirar tanto para aquellos amantes de la arquitectura como para los enamorados del arte. La belleza de sus vidrieras es conocida en el mundo entero, las cuales tamizan la luz iluminando su interior de un modo muy especial. Su rosetón meridional corona esta joya de estilo gótico que cuenta con más de 1.800 metros cuadrados de vidrieras. Además de ser de obligada visita, en este templo existen innumerables referencias a la ruta jacobea que todo peregrino debe encontrar y admirar. De modo que, existen múltiples imágenes del Apóstol Santiago tanto en piedra, como en madera, plata y hasta en las vidrieras.

• Basílica de San Isidoro

Continuamos el viaje por los lugares más emblemáticos de la ciudad y debemos detenernos ante la Basílica de San Isidoro. Esta iglesia colegiata convertida en panteón real por el rey Fernando I, alberga en su interior numerosas joyas y no solo arquitectónicas. Se dice que esta Basílica guarda y custodia una reliquia de gran valor, el Santo Grial, pues varios estudios recientes desvelan que el Cáliz de Doña Urraca, que se encuentra en el interior de este templo, esconde la copa de la última cena de Jesús.

Además de este hallazgo, destacan también el claustro, donde se celebraban las primeras cortes parlamentarias modernas de Europa, la sala capitular, donde se puede contemplar una amplia y rica colección de relicarios medievales y también la capilla panteón de los Reyes de León, envuelta con pinturas románicas del S. XI. Es por este hecho que esta Basílica es conocida también como la Capilla Sixtina del Románico.

• San Marcos

Si hay un edificio en León que cada rincón de su fachada y su interior esté repleto de historia, este es San Marcos. Hoy en día convertido en Parador Nacional y Museo Arqueológico de la ciudad, tuvo muchos usos a lo largo de su historia como convento, hospital de peregrinos e incluso cárcel, donde estuvo arrestado Quevedo por su enemistad con el conde-duque de Olivares, el cual ordenó su detención y cuya estancia se alargó desde 1639 a 1643. Posteriormente, en el S.XVI, surgió lo que hoy conocemos como el actual San Marcos y cuyo proyecto fue apoyado y patrocinado por el propio Rey Fernando I, maestre de Santiago.

Con su imponente fachada, toda una obra maestra del Renacimiento español, San Marcos es, sin duda, un lugar de peregrinación obligado en la ciudad, pues este edificio está íntimamente ligado a la Orden de Santiago, siendo su sede en el año 1152. Precisamente, en este lugar, es donde se encuentra el famoso Monumento al Peregrino o la Estatua del Peregrino, inaugurada en el año 1998 y realizada por el escultor Martín Vázquez de Acuña, el cual se encuentra descansando bajo una gran cruz de piedra, mientras observa el Parador. Esta estatua pretende ser un homenaje a todos aquellos peregrinos que realizan un pequeño alto en el camino en su paso por León.

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• Casa Botines

León cuenta con uno de los pocos encargos que Antonio Gaudí aceptó fuera de Cataluña y que, sin duda, con el paso de los años se ha convertido en todo un símbolo de referencia en la ciudad. Conocida como La Casa Botines, con un diseño neogótico con toques modernistas, fue inaugurada el 15 de septiembre de 1893, con la colocación del conjunto escultórico del “San Jorge y el Dragón” que hoy en día sigue luciendo en la fachada sobre la puerta principal del edificio. Este inmueble provocó una fuerte influencia en la arquitectura de la ciudad y, además, su diseño fue rechazado en un primer momento por los leoneses.

 

Precisamente, alrededor de este diseño circulan cientos de leyendas sobre las verdaderas intenciones ocultas de Gaudí. Un castillo de hadas, un palacio de invierno, una fortaleza medieval, hasta un dragón, son algunas de las teorías que cobran más fuerza acerca de su imponente diseño. En cuanto a su aspecto de fortaleza medieval es innegable si nos fijamos en su fachada pétrea, sus torreones, y en sus ventanas inspiradas en la propia Catedral de la ciudad. Y es que, si por algo se caracterizaba Gaudí, era por hacer las cosas siempre con un sentido, nunca nada por casualidad. De ahí, que también se alimente la teoría de que esta obra representa a un dragón por sus tejas en forma de escamas, por las verjas que harían de garras o por toda la simbología que lo rodea, como la elección de la estatua de “San Jorge y el Dragón”.

Su gastronomía. ¿Qué comer en León?

Por supuesto, en León también hay tiempo para el ocio y para su espectacular gastronomía. El Barrio Húmedo y el Barrio Romántico son dos pruebas fehacientes de ello. Están situados ambos en el Casco Histórico de la ciudad y separados por la emblemática Calle Ancha, la cual cuenta con más de 2000 años de historia. Si nos encontramos subiendo hacia la Catedral, el Barrio Húmedo está situado a nuestra derecha, mientras que el Romántico lo descubriremos a nuestra izquierda. Se caracterizan por su amplia variedad de bares y tapas y son los dos barrios de moda de la ciudad para tapear los fines de semana.

Pero León es mucho más que una ciudad de tapeo, es cierto que es uno de sus máximos reclamos turísticos, pero su amplia y rica variedad hacen de esta tierra un auténtico “Manjar de Reyes”. Precisamente, con este eslogan, la ciudad de León se convirtió en capital española de la gastronomía en 2018.

Morcilla de León: Podríamos denominarla como el producto estrella de esta ciudad y sobre la cual se basan la mayoría de las tapas, platos y recetas de la zona. Hablamos de uno de los sabores más populares y representativos de toda su gastronomía y es que, su olor embriaga a toda la ciudad, sobre todo, en sus festividades más populares. Además, este producto es muy versátil, ya que podrás degustarlo en un sinfín de recetas, untada en pan, en croquetas, empanadillas, etc. ¿Y su elaboración? La auténtica morcilla de León no lleva arroz y no debemos confundirla con la de Burgos. Esta está elaborada simplemente con sangre de cerdo y cebolla, esos son los dos ingredientes fundamentales y principales de este manjar leoneses, aunque, bien es cierto, que algunos le añaden migas de pan para darle consistencia o incluso pimentón, piñones…Esto enriquece aún más la receta, ya que en cada establecimiento podremos degustar una morcilla diferente.

Cecina de León: Este producto tampoco se queda atrás y también es considerado todo un clásico en la gastronomía leonesa. Se basa en carne de vacuno curada, precisamente, con una curación muy amplia, lo que le permite ser un alimento perfecto en dietas por sus infinitas propiedades. Por supuesto, se trata de un producto 100% de León, ya que la mayoría de la producción se realiza en la provincia exportando al resto de la península. Pero no solo la cecina, sino que todo el embutido de León es muy característico y delicioso. En El Mercado podrás degustar nuestras tablas de quesos artesanos de la tierra, de paleta 100% ibérica y de nuestra cecina gourmet, con más de 7 meses de salado, lavado, asentamiento y secado, realizado todo ello de forma tradicional, como se ha hecho siempre.

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Las carnes leonesas: Además de su morcilla y su cecina, si de algo puede presumir también León es de contar con una gran riqueza gastronómica en cuanto a la calidad de sus carnes. Y es que, los productos cárnicos con los que cuenta la provincia juegan un papel destacado y fundamental no solo para su gastronomía sino, también, para su economía, pues la ganadería siempre se ha constituido como un pilar básico en la provincia. De ahí que las carnes de León cuenten con sello de calidad y sean todo un “Manjar de Reyes”. En El Mercado podrás saborear alguna de estas piezas, como la jugosa carrillera de ternera, lechazo con el sello de calidad de Indicación Geográfica Protegida, solomillo o secreto ibérico. Todas ellas provenientes de la montaña leonesa cuya cría en libertad garantiza el bienestar animal y, por consiguiente, la máxima calidad del producto.

Cocido Maragato: Para combatir el frío este plato es perfecto y todo un clásico en la gastronomía de la zona. Muy famoso por su particular forma de comer, es el cocido típico leonés que no puede faltar en una buena mesa. En cuanto a la forma de servirlo, no sigue, por así decirlo, el orden establecido, sino que primero se empieza por degustar las carnes, continuando con los garbanzos y, para finalizar, la sopa. Un plato tradicional de la zona rural, donde este cocido era capaz de poder alimentar a una familia completa con una sola comida al día debido al aporte de energía que esta otorgaba.

Sopas de ajo: Continuamos con los platos de cuchara para hablar de ellas, de las famosas sopas de ajo o, también denominada, sopa castellana. Este plato está muy ligado al Camino y a la Semana Santa, pues es en esta fecha cuando la ciudad se impregna de su característico olor. Su origen se remonta a las zonas rurales de Castilla y León, concretamente a los trabajadores del campo que realizaban esta sopa con ingredientes que tenían a mano. Receta y tradición que se sigue realizando hoy en día utilizando para ello los mismos ingredientes que entonces como el pan duro, jamón o chorizo, pimentón, manteca de cerdo, ajo, etc.

Vinos D.O. León y el Bierzo: Y, por último, no olvides maridar cualquier plato con vinos de la Denominación de Origen del Bierzo y de León, sin duda, el acompañamiento perfecto, pues esta tierra también puede presumir de una excelente selección de vinos con una aclamada fama mundial, disponiendo de varios tipos: Blancos, rosados, tintos o claretes. Para hacernos una idea de su magnitud, la D.O. de León cuenta con más de 1.000 hectáreas y la del Bierzo con casi 4.000. Ambas, cuentan con variedades de uva únicas que las hacen realmente especiales como la Prieto Picudo en León o la Godello, Doña Blanca, Palomino o Malvasía en los vinos blancos y la Mencía, Garnacha Tintorera, Estaladiña y Merenzao en los tintos del Bierzo. En la bodega de El Mercado contamos con una amplia selección de todas estas variedades para poder degustar la excelente uva de esta tierra.